Algunas técnicas para controlar los trastornos psicosomáticos son:

La relajación en situaciones generadoras de estrés.
Entrenamiento en habilidades sociales, asertividad y solución de problemas.
Procedimientos de desensibilización.
Aprendizaje discriminativo en relación a situaciones inductoras de activación fisiológica.
Procedimientos de reestructuración cognitiva.

¿Que son los trastornos psicosomáticos?

Un trastorno psicosomático es una alteración física para la cual no se encuentra ninguna causa fisiológica que la origine. Los síntomas se relacionan con algún conflicto psicológico. Es decir, hay un factor psicológico que desencadena una sintomatología orgánica.

El término trastorno psicosomático no tiene una definición precisa. En general se aplica a los trastornos físicos que se consideran originados por factores psicológicos o que en su origen se considera que los factores psicológicos tienen mucha importancia. Es común que el término psicosomático abarque la combinación de factores biológicos, ambientales, sociales y psicológicos.

Los trastornos psicosomáticos suelen manifestarse en presencia de alguna de las siguientes condiciones en la persona:

Conductas desadaptativas relacionadas con la salud, tales como consumo de sustancias, sedentarismo o mala alimentación.
Respuestas fisiológicas asociadas al estrés.
Estilos de afrontamiento negativos.
Rasgos histéricos de la personalidad.

La influencia de los factores psicológicos en una determinada condición médica se puede manifestar de la siguiente manera:

Alteración del curso de la enfermedad.
Perturbación del tratamiento de la condición médica general.
Agravamiento de los síntomas de una condición médica general a través de respuestas fisiológicas asociadas al estrés.
Constituyendo un factor de riesgo adicional para la salud del individuo.
Trastornos psicosomáticos: síntomas

Para entender la naturaleza y síntomas de los trastornos psicosomáticos es indispensable considerar la mente y el cuerpo como un todo integrado. Por esto siempre conviene tener presente la gran influencia de las enfermedades físicas en la esfera psicológica y viceversa.

En general los pacientes que padecen algún trastorno psicosomático, enumeran una serie de síntomas que no pueden ser atribuidos a ninguna enfermedad física, de modo que pasan por varios especialistas e intentan diferentes tratamientos antes de acudir al psicólogo. El paciente no provoca los síntomas de una manera consciente y no se trata de simulaciones.

Por otro lado, los trastornos psicosomáticos también pueden presentarse como enfermedades orgánicas bien definidas y en las que los factores psicológicos juegan un papel muy importante, ya sea en su inicio, evolución o intensidad.

Enfermedades psicosomáticas

Algunos de los trastornos psicosomáticos más frecuentes:

Trastornos cutáneos: Acné, Dermatitis, Pruritos, Eczemas, Hiperhidrosis, Urticaria y Alopecia areata.
Trastornos respiratorios: Asma bronquial
Infertilidad psicógena, que viene dada por la dificultad de algunas mujeres para quedarse embarazadas.
Trastornos gastrointestinales: Gastritis crónica, Ulcera péptica, Colitis ulcerosa, Estreñimiento, Hiperacidez y Colón irritable.
Trastornos de los órganos de los sentidos.
Trastornos endocrinos: Hipertiroidismo, Hipotiroidismo y Diabetes
Trastornos osteomusculares: Tortícolis y Cefaleas tensiónales, que se manifiesta como un dolor de cabeza, que afecta también a los músculos de la cabeza y el cuello.
Trastornos hemáticos y linfáticos.

No todo lo psicosomático se manifiesta como un trastorno sujeto a un diagnóstico específico. De hecho hay diversos síntomas psicosomáticos que se relacionan en mayor o menor medida con la esfera psicológica del individuo, entre los que destacan los mareos y vértigos, la sensación de falta de aire, problemas urinarios, sexuales, pérdidas de cabello, e incluso trastornos de los sentidos.